google.com, pub-3838220590989262, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Sólo La Biblia: Devocionales
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¿Espectador o actor?


Por: Javier Juaréz 
Mateo. 24:3-14 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
   

Propósito.
Comprender que la maldad se ha multiplicado por ser una profecía cumplida. El amor de muchos se ha enfriado.

Introducción.
Doy gracias a Dios por cada día que abro los ojos en las mañanas. Eso me habla de un día lleno de oportunidades. Un día lleno de esperanza para realizar nuevas cosas y lograr los objetivos propuestos para este año. Desayuno confiado en que Dios me va a bendecir y empiezo mis labores con mucho gusto a las 5 de la mañana.

Lamentablemente esa sonrisa se desvanece cuando prendo mi radio o veo en los diarios matutinos las primeras noticias... muertos por aquí, asesinados por allá, decapitados más para allá, secuestros. 35 asesinados en Veracruz. Escuelas cerradas en Acapulco... y los políticos, preparando sus campañas electorales prometiendo soluciones mágicas sacadas de su fina y lisonjera jerga demagógica.

Desarrollo.
Desde hace 2000 años, En la carta del apóstol Pedro se hablaba ya de una tardada segunda  venida de Jesucristo a la tierra 2ª. Ped 3:3-4. Desde entonces hombres impíos e incrédulos se han burlado de nuestra esperanza….. la segunda venida de nuestro Señor.

Cristo probablemente tenía 30 años de haber ascendido, de haber resucitado. Y a 30 años ya algunos habían perdido la esperanza de verlo regresar. Y por siglos, otros hacían escarnio de la fe de los cristianos. Un ejemplo fuerte son los musulmanes. Ellos no creen en la divinidad ni en la resurrección de Cristo y mucho menos que regresará. Pero si creen que hay un paraíso dónde los que mueran por el islam tendrán placeres de todo tipo de  los cuales gozarán por la eternidad.

Cristo en el evangelio según Mateo nos da varias advertencias de lo que anunciaría su regreso.

1.-  que nadie los engañe. V. 4
2.- vendrán muchos en su nombre diciendo yo soy le Cristo. V. 5
3.- nadie nos turbe. V. 6.
4.- seremos entregados y aborrecidos. V. 9
5.- unos a otros nos aborreceremos. V. 10
6.- se levantarán falsos profetas. V 11.

Y en el verso 13  hace una sentencia de los que serán salvos... perseverar hasta el final. En mi caminar en el evangelio he visto a muchos venir a los pies de Cristo. Hombres y mujeres que en su verdad dicen creer en el perdón, en la salvación y resurrección. Pero al pasar un breve o largo tiempo, sin contar las muestras de milagros y maravillas que reciben de Cristo se alejan. Se van de la iglesia y del pueblo cristiano. Se avergüenzan de ser llamados hermanos y vuelven a una vida vacía y sin meta. Pero curiosamente dicen tener una buena relación con Dios. ¿Qué pasa? Viven engañados. ¿Qué los cautivó para dejar la gracia salvadora?

Igual he conocido personas que han cambiado de congregación por creer que en otra iglesia sí se manifiesta Dios en milagros. Incluso algunas se han vuelto a la santería pensando que han encontrado la verdad. Cuando la única verdad es Cristo. ¿Acaso han encontrado a otro Cristo? Está escrito, “muchos vendrán en mi nombre”

El mundo está en crisis. Hay guerras, rumores de guerras. La economía mundial está tambaleante. Las iglesias están en crisis, el gobierno está en crisis, el país está en crisis, las familias están en crisis. Pero la delincuencia y el narcotráfico van en aumento. ¿Cuál es la razón? La profecía de Cristo está presente. Todo esto tiene que suceder pero aún no es el fin. ¿No es el fin? ¿Qué más nos falta?

El profeta Habacuc se atrevió a cuestionar a Dios preguntándole ¿hasta cuándo clamaré a ti y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia y no salvarás? Yo me atreví a clamar de la misma manera, y dije ¿porqué no destruyes a los malos? ¿Hasta cuándo vas a permitir estos asesinatos y que se siga haciendo tanto mal? ¿Por qué no acabas con los malos?

¡¡¡Hazme entender el porqué de todo esto!!!

Y como si el Espíritu Santo me hablara y me hiciera reflexionar me dijo: “todo esto es porque el amor de muchos se ha enfriado pues la maldad está en aumento” y comprendí que si Dios hiciera un juicio en estos días yo también sería condenado porque mi amor al prójimo se ha enfriado porque en vez de orar por ellos quiero que sean condenados, aniquilados.

No había entendido lo que el apóstol Pedro continúa diciendo en su carta “Dios no retarda su promesa sino que él es paciente pues no quiere que ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento”, incluyéndome a mí que no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero hacer ese hago.

El mayor problema que podemos atravesar como cristianos es llegar a aborrecernos entre nosotros. Esta palabra significa tener aversión hacia alguien. El que digamos “no quiero ver a tal hermano, no quiero saber nada de él” eso es aversión, aborrecer. Dejar tu nido abandonar las crías, no querer regresar a la iglesia, eso es aborrecer. Quizás  digas yo no aborrezco porque estoy aquí, no me he ido. Yo he permanecido Aquí estoy, aquí estás, ¿pero haciendo qué?

Dios en este tiempo de crisis nacional, de crisis económica mundial, de crisis familiar y eclesiástica; en este tiempo que el engaño, la confusión y el aborrecimiento están presentes como león rugiente, es el momento de que tú y yo prestemos atención a la voz del Espíritu Santo que nos dice el amor se enfriará, pero el que persevere hasta el final ese será salvo. Tratarán de engañarte. Te entregarán, te acusarán. Pero tenemos que perseverar. No sólo tenemos que permanecer sino perseverar. ¿Estás aquí, haciendo qué? Permaneciendo o perseverando. ¿Qué haces? Permaneces Mirando los diarios con sus fatalidades o perseveras clamando por la humanidad y la salvación.

Aquí estás, aquí estamos ¿pero haciendo qué? ¿Permaneciendo ocupando un lugar o perseverando involucrándonos en el ministerio?

El amor de muchos se ha enfriado. O sea el amor de muchos no ha perseverado. Se ha mantenido permaneciendo en un amor egoísta y personal pero no ha perseverado amando al prójimo luchando por alcanzarlos para Cristo.

Eso me ha enseñado que mi relación con Dios no está bien. Porque el permanecer no quiere decir que persevero; permanecer es estar ahí, pero perseverar es estar ahí y superar los embates del enemigo, madurar en la vida cristiana y no tener momentos de debilidad en donde quiero, mejor, tirar la toalla. El crecer no quiere decir que me desarrollo ni el desarrollarme quiere decir que he madurado. Permanecer para muchos es estar como espectador pero Perseverar  me reclama victorias,  Victorias que aun no he podido alcanzar, Dios Hoy me presta un nuevo día  Y con eso cuento para poderlas lograr Mientras la derrota con ansias espera  Que me canse de esperar.

A pesar de mis errores Aun tengo un corazón dispuesto a pelear Y si tengo pies que tropiezan, también tengo manos que me ayudan a levantar. Tengo este cuerpo cansado, que aun ahora, busca un motivo y una oportunidad para decir a los ojos de Dios Que no gasto en vano la vida que me da.

Que nadie nos confunda. Que nadie nos engañe. Hay guerras y terremotos. Hay apostasía de la fe. Pero sólo hay un señor, una fe, un bautismo y un padre que es en todos y por todos.

Cristo viene. Cristo viene.  Y mientras llega amemos, perdonemos y perseveremos porque el que perseverare hasta el final ese será salvo.




Un día sin pantalones una vida sin Dios

Por: Javier Juaréz
1 de Corintios 2:1-5 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.  Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,  para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Introducción:
La iglesia de Corinto en verdad necesitaba la visita del apóstol. Esta iglesia manifestaba los dones espirituales, pero algunos en la iglesia vivían como si no conocieran las enseñanzas de  Cristo. Ellos decían tener dones, tener milagros, pero su actitud dejaba mucho qué desear. Obviamente estamos hablando de personas que habían aceptado el evangelio y que no alcanzaban un crecimiento moral y espiritual óptimo.

Desarrollo:
Nuestros tiempos se asemejan a la ciudad de Corinto en cuanto a lo que la mayoría de la sociedad dice creer. ¡Todos creemos en Dios!

Por su ubicación, Corinto tenía un constante flujo de visitantes y viajeros. Era un centro de comercio e intercambio. En la ciudad había un gran mercado como también muchas tabernas en las cuales la gente bebía y se emborrachaba. Mucha gente se enriquecía con todo el comercio y los negocios, y muchas veces gastaban el dinero de maneras pecaminosas. Había un gran teatro que proveía entretención a la gente. La ciudad era famosa por eventos atléticos. Los muy conocidos Juegos Ístmicos tenían lugar cada dos años (eran los juegos atléticos más famosos del Imperio Romano, aparte de los Juegos Olímpicos).

Pero por sobre todo, la ciudad era conocida por su pecado y maldad. La gente de la ciudad rendía culto a la diosa Afrodita (Venus), que era la diosa del amor. Su culto se describe mejor por la palabra “lujuria”. Su templo estaba ocupado con 1000 mujeres perversas y voluptuosas y los hombres que visitaban el templo pagaban grandes sumas de dinero para “rendir culto” a la diosa de la lujuria. Esta maldad se describe en la Biblia con la palabra “fornicación” (ver lo que Pablo escribe a los Corintios acerca de esto—1 Corintios 5:1; 5:9-10; 6:9; 6:15-20; 7:2, 10:8; 2 Corintios 12:21).

La gente por todo el Imperio Romano sabía que Corinto era la ciudad de pecado. Tenía una muy mala reputación. Una buena descripción de la gente pagana de Corinto se encuentra en Romanos 1:21-32 (de hecho, cuando Pablo escribió estas palabras a los Romanos, él estaba en la ciudad de Corinto). Pareciera que estoy hablando del D.F.

 Todos tenemos una fe. Pero para muchos,  ese Dios o esa fe solo alcanza el tamaño de su propio concepto religioso, porque bien, o  no son miembros de ninguna comunidad o su dios es permisivo y cómplice de sus triviales aventuras emocionales.

El evangelio de nuestros días carece, en mucho, del poder con que el apóstol Pablo lo predico. ¿La razón?.... una falta de fe genuina y una genuina fe separada de Dios. ¿Otra razón?....   una iglesia popular (la católica) demasiado humana. Una iglesia que teme a la reacción de la sociedad porque ha perdido la autoridad espiritual con la que el apóstol Pablo fue a Corinto. Esta iglesia asume papeles políticos que no debieran de incumbirle, pues se hizo sorda ante el genocidio de los alemanes sobre los judíos en tiempos de Hitler.

Hemos sido testigos de varios eventos masivos celebrados en el centro de la capital del país sin que el gobierno político ni el religioso popular hagan nada. Vino el 05-07-2007 el fotógrafo neoyorkino Spencer Tunick a retratar 20,000 personas desnudas, en las narices (explanada del zócalo, donde se encuentran el palacio nacional y la catedral de México) del gobierno político y religioso y no hicieron más, que aplaudir la “madurez” de México ante el mundo. ¡Ya somos maduros! (Inmorales pero maduros)

Por eso hoy es importante que la iglesia evangélica predique con esa autoridad que el apóstol Pablo nos enseña. Con poder del Espíritu.

Fuimos testigos este 8 de Enero, nuevamente en México, de una “moda de madurez ante el mundo” de andar sin pantalones en el metro de la ciudad. Pareciera inocuo andar en short o bóxers pero la intención de quienes dirigen estos movimientos, es  estar preparando a México para estar más separados de Dios, viviendo más un humanismo permisivo fuera de toda regla divina, que un acercamiento a las normas morales  establecidas por Dios.

El engaño con que seducen estos organizadores desconocidos son puntos que toman “secretamente” de las escrituras y presentan como sus planes o ideas para bien vivir como una sociedad de respeto. Por ejemplo ellos dicen que promueven:

-Los derechos y beneficios para  la tercera edad (honrar a los padres)
-La paz, una cultura de la no violencia y del respeto a toda vida y a la naturaleza (no matar).
- la tolerancia y de una vida vivida con veracidad (no mentir)
- la solidaridad y de un orden económico justo (no robar)
- la igualdad de los derechos y por la hermandad entre hombre y mujer y todos los seres humanos sin distinción de razas (no prostituirás ni te prostituirás).

Y debemos darnos cuenta que estas reglas enmarcan ocultamente los mandamientos de la ley de Dios que nos debemos el hombre con el hombre. Pero no se han creado “leyes” que enmarquen los mandamientos anteriores que nos ordenan una responsabilidad con Dios, como el amar a Dios sobre todo. Como el no tener dioses ajenos. El guardar el día de reposo y no jurar por el nombre de Dios. El hombre de este siglo está tratando de sacar a Dios de los planes de la humanidad. El hombre de hoy Quiere vivir su vida sin Dios. Y quien vive sin Dios, está muerto en sus delitos y pecados

Iglesia de Cristo, no nos falta más conocimiento para poder hablar con la sociedad. No nos falta valor para salir a las calles y decir que Cristo vive. No nos faltan recursos materiales para hacer campañas. No nos faltan ideas e innovaciones que puedan convocar cien o doscientas personas en un lugar, pero tampoco nos faltan pretextos para no hacerlo. Lo que nos falta es ese poder con que pablo conquistó la ciudad del pecado, como se le llamaba a Corinto. Lo que nos falta es la declaración viva del apóstol, de decir que “con Cristo estoy juntamente crucificado”. Lo que nos falta es considerar todo lo que somos y lo que tenemos, como perdido, por amor a Cristo.

El rol de la iglesia ante la sociedad de este siglo XXI debe de recobrar su autoridad sin mezclarse en los asuntos políticos terrenales. Debemos de obedecer las leyes de la tierra porque fueron hechas para llevar un orden, pero mayor es obedecer a Dios que a los hombres; porque obedeciendo a Dios, no faltaremos a los hombres.   

La sociedad ya no cree en los políticos, y dicho sea de paso, ni en la iglesia. La sociedad ve por ambas partes corrupción. Muchos dicen que se están alejando de la iglesia porque se están acercando a Dios. Pero nadie puede estar cerca de Dios y despreciar a su cuerpo que es la iglesia que predica la salvación a través de Jesucristo.

Este año 2012 tiene que ser un año en que la iglesia cristiana recobre el poder del testimonio evangelístico. Tiene que ser el año en que la iglesia cristiana proclame con autoridad que Cristo vive, que Cristo perdona pecados. Que Cristo salva y que Cristo sana. Una iglesia que espera a su Señor, quien regresará con poder y autoridad para juzgar a vivos y muertos.

Este año 2012, ha de ser el año de esperanza para lograr, en Cristo, todo lo que nuestra iglesia anhela avanzar, alcanzar, construir, edificar, crecer. Tenemos que empezar por clamar que su Espíritu Santo nos llene y nos aumente la fe, la fe verdadera en Cristo el Señor.








2012 ¿fin del mundo?


Por: Javier Juaréz
Debemos esperar al Señor con Fe, como lo hizo Noé.  Imagen: Internet. 

Lucas 17:26-30 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste
Recordaba aquella historia de Pedro y el lobo- Pedro y el lobo es una composición sinfónica de Sergéi Prokófiev escrita en 1936, después de su regreso a la Unión Soviética; la cual está basada en el cuento popular ruso "Pedro y el Lobo", una obra didáctica cuya moraleja refleja la importancia de la sinceridad. La obra de Prokófiev es un cuento infantil, con música y texto adaptado por él, con un narrador acompañado por la orquesta. En 1936 Sergei Prokófiev recibió el encargo del Centro de Teatro Infantil de Moscú de escribir una sinfonía musical para niños. La intención era cultivar gustos musicales en los niños desde los primeros años de la escuela. El debut fue el 2 de mayo de 1936; según el propio compositor, la asistencia «fue pobre y no atrajo mucho la atención».

En un pueblo de Rusia, donde todos estaban aterrorizados por un lobo del bosque, vive un joven pionero llamado Pedro. Pedro vive en la casa de su abuelo que trabaja de leñador. Un día, Pedro sale, dejando abierta la puerta del jardín; aparece un pájaro que lo acompaña. Al dejar la puerta abierta, un pato ve que hay un estanque y decide entrar a nadar, el pato entra y el pájaro le pregunta: "¿qué clase de ave eres tú que no puedes volar?", a lo que el pato replica: "¿qué clase de ave eres tú que no puedes nadar?". Sale un gato perezoso que sólo está pendiente de comerse al pájaro: en un momento el pájaro se descuida y el gato lo atrapa, pero no se lo puede comer. El abuelo de Pedro lo ve y le dice: "No debes estar afuera, no es seguro. ¿No sabes que hay un lobo suelto?" y añade: "¿sabes algo sobre los lobos?" "Sé que son muy tenebrosos" -Pedro responde, diciendo además que no tiene miedo, que es muy valiente y puede atrapar al lobo. El abuelo lo mete en la casa de la oreja y cierra la puerta. Pedro, frustrado, mira a través de un hueco hasta que, asustado, ve al Lobo. El gato trata de encaramarse a un árbol. Pedro, sorprendido, le dice al pato que escape del lobo, pero el pato sale del agua, y con su torpeza y lentitud el lobo se lo come. Entretanto el gato sólo se fija en el pájaro, distraído. Pedro sale por un hueco del tejado con una cuerda, y se monta en la rama de un árbol cercano. El pájaro cae accidentalmente en el hocico del lobo que sin embargo no se lo puede comer. Pedro prepara la cuerda y la baja cuidadosamente para atraparle hasta lograrlo. El lobo trata de liberarse sin éxito hasta que Pedro, tirando con todas sus fuerzas y temeroso de que pudiera liberarse, lo cansa. En eso llegan tres cazadores, que al ver lo que pasa se acercan sigilosamente, hasta ver que Pedro ha atrapado al lobo. Llevan al lobo al pueblo, donde todos celebran felices el fin del terror. Finalmente el pato sale del cuerpo del lobo, pues el lobo se lo había tragado sin morderlo.

Bueno, querido amigo, Esta es la verdadera historia de Pedro y el lobo. Nosotros hemos oído una historia diferente: Pedro miente tanto sobre la presencia del lobo que el día en que verdad se aparece nadie le cree.

Esta obra es del año 1936, o sea que tiene 76 años de vida y no sabemos cuándo fue cambiado la moraleja y parte de la historia. El asunto es que hemos creído y enseñado algo que el autor no mencionó.

En este año del 2012 que está por entrar, hemos escuchado que el mundo se va a acabar. Sin embargo los medios de comunicación hacen lo posible por decir que lo que va a cambiar es el pensamiento de los hombres, que viene una era en que la gente se renovará en su forma de pensar. Esto es algo que yo veo más peor que una fábula porque el hombre cada día está viviendo más depravado, lo cual hace ver que la escritura, la palabra de Dios tiene razón.  Porque ella nos habla de que en los últimos tiempos habría hombres amadores más de los deleites que de Dios, hombres que sólo buscaran su propio bien. Irrespetuosos, calumniadores y es lo que hoy vemos.

Los “profetas” que han dicho que el mundo se acaba en estas fechas han fallado porque desde el mes de octubre ya se iba a acabar y nada. ¿Qué pasa ante todo esto? Obviamente tiene que haber una respuesta de la gente… ¿Cuál es? BURLA.

LA BURLA TOTAL a lo que suena a religión. Hay burla por parte del mundo a los evangélicos. Hay burla a los que predican en las calles sobre la inminencia del fin del mundo. Hay cristianos que llevan pancartas con mensajes de arrepentimiento; cristianos que en sus autos escriben el mensaje de que el fin ya viene. Es un mensaje real, pero los que han puesto fecha, con su atrevimiento han hecho mentiroso a  Dios. Ni el mismo Cristo puso una fecha… Él mencionó que esto está reservado sólo a Dios Padre.

Los cristianos que se han atrevido a poner fecha están causando que la gente menos crea en la palabra y nos tilde de locos en un aspecto por demás peyorativo.

Quizá esto pueda ser parte del plan de Dios, pues al ya no creer que el mundo se va acabar, la gente se da más al desenfreno; mas al placer y a los actos pecaminosos y se cumplirá literalmente la palabra de que “se estarán dando en casamiento, en fiestas, en francachelas y entonces cuando nadie lo espere vendrá el fin”.

El mundo se acababa según en el 2000. Pasó el 2000 y nada. Pero  mucha gente  murió del año 2000 al 2011 y toda esta gente que murió se ha enfrentado a la verdad: que todo tiene un final.

Los evangélicos seguiremos predicando que Cristo viene, que el mundo se está acabando, que las señales se están mostrando; pero la gente al no ver algo tangible, más nos tomará por locos y menos creerán la palabra de Dios. Esto es un problema para la vida espiritual del mundo; pero otro problema más grande se puede vislumbrar, que está afectando aún a los escogidos.

Los salvos, los creyentes, el pueblo de Dios se está dejando convencer ya no por Dios, sino por la actitud del mundo que no cree en la veracidad de la palabra, en la profecía de que todo esto pasara ardiendo. Las iglesias se están llenando de personas pero se están vaciando de fe. Se acude a los servicios más para cumplir con una religión que para una adoración al creador. El amor se está enfriando, la oración y la vida devocional está agonizando, la fe está claudicando, en otras palabras… Estamos dejando de creer la verdad de Dios para creer las mentiras del diablo.

La palabra nos enseña lo siguiente:

Lucas 18:1-8 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 18:2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.  Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.  ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
Esta pregunta es para nosotros ¿Cristo hallará fe cuando vuelva? Amado hermano, estamos en el mes de diciembre del año 2011, estamos por terminar otro año y empezar un año en que los incrédulos esperan (o sea, irónicamente creen) que las cosas van a mejorar, es el mes en que muchos predicadores hablarán de que Cristo nació en la tierra,  que no importa si un 25 de diciembre y bla, bla. Bla... que tiene que nacer en tu corazón... Pero yo te digo hermano, que si ya un día pasado aceptaste a Cristo en tu corazón, ya no te puedo estar repitiendo que Cristo debe nacer en tu corazón; es momento, es tiempo de decirte fuertemente que el mundo sí está por terminar, que si no es en el 2012 será en cualquier momento, en cualquier año. ¿Cuál es la clave?... ¡¡¡¡¡CUANDO NADIE LO ESTÉ ESPERANDO!!!!!! Y la gente se ríe, está dejando de creer que se va a acabar, la gente no lo esperará. O sea, “cuando nadie lo espere”

Los cristianos por igual no lo estamos esperando y te repito que las señales son:

- Falta de fe
- Servicios sólo en domingo.
- Cultos de oración, vacios.
- Reuniones más sociales que espirituales.
- Iglesias cerradas entre semana.
- Hermanos que le dan más prioridad a sus necesidades materiales y personales que a las espirituales.

Y podemos seguir con una larga lista de señales condenatorias y de incredulidad.

Amado. Cristo viene. A Noé nadie le creyó. El mundo seguía dando vueltas y Noé construyendo el arca. El mundo seguía en sus borracheras y Noé construyendo el arca. El mundo se daba en casamientos y fiestas y Noé construyendo el arca. Cuando nadie lo esperaba vino el fin y todos perecieron.

Es tiempo de construir el arca. Es tiempo de esperar a nuestro Señor. ¿Cuándo vendrá? Eso no te preocupe. Preocúpate por vivir hoy como si ya fuera el gran día. Este año ya se acabo. Que no se acabe tu fe. Este año ya está por morir, no mueras con él.

EL SEÑOR VIENE PRONTO.

El amor al dinero

"Porqué el amor al dinero es la raíz de todos los males[...]" 1 de Timoteo 6:10. Imagen: Internet.
En nuestro mundo actual, la gente muy a menudo codicia las ganancias económicas. El dinero representa poder, influencia y éxito. Para muchos el dinero es un dios. No piensan demasiado en otra cosa. En verdad, puede comprar ciertas comodidades y ofrecer alguna seguridad. 

El dinero se ha vuelto tan importante para algunos, que harían casi cualquier cosa para obtenerlo. Pero mucho más valiosa que la riqueza es la obediencia a Dios, debido a que es más un tesoro celestial que uno terrenal. Debemos hacer lo que Dios quiere a pesar de las implicaciones financieras. Haga suya la oración del salmista, pídale a Dios que lo ayude a preferir la obediencia antes que el dinero, a la larga será para su propio beneficio.

Salmo 119:36 "Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia"

¿Miedo a la muerte?


Por: Javier Juaréz
Juan. 11:17-26                                                                                       
Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.  Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.  Más también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.  Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Jesús resucita a Lázaro
Hace unos días estuve leyendo un periódico donde había  noticias que ya forman parte del “pan diario”. Noticias que nos hablan de gente  que ha  sido: secuestrada, mutilada o  asesinada. También había noticias de otras personas que perdieron la vida siendo atropelladas. Y, de igual manera,  obituarios anunciando decesos  por muerte “natural” y es aquí, en esta palabra,  donde me detengo. ¿Morir no es natural? ¿Acaso se muere alguien simplemente porque sí? Siempre hay una causa o razón del  por qué muere el ser vivo.

Hemos tenido la delicadeza de clasificar la forma de morir. 

Alguien muere viejito en su cama y decimos: “qué bonita muerte tuvo”. Alguien muere atropellado en la calle  o acribillado en un centro comercial y decimos: “que fea muerte tuvo”. La muerte es la muerte y es lo que debe captar nuestra atención, la forma de morir es lo de menos y es lo que más nos impacta.

Vivimos normalmente un determinado número de años, habiendo sufrido, como todo mundo, algunas enfermedades pasajeras. Pero un buen día, descubrimos con pena que tenemos cáncer y ese cuerpo tan fiel, tan duradero, tan útil, se nos empieza a desmoronar irremediablemente. Y después de muchos o pocos cuidados, en un plazo más o menos corto, morimos.  O bien puede suceder que sintiéndonos perfectamente sanos, caemos fulminados por un paro cardíaco o perecemos víctimas de un accidente fatal. (Que te causa la muerte por supuesto, ya que todos los accidentes son fatales)  Al final, de una manera u otra, TODOS MORIREMOS. Nadie absolutamente escapará de la muerte. Es la realidad más irrefutable del mundo. Desde que somos concebidos en el vientre de nuestra madre, somos por definición, mortales.  La muerte es el trance definitivo de la vida. Ante ella cobra todo su realismo la debilidad e impotencia del hombre. Es un momento sin trampa. Cuando alguien ha muerto, queda el despojo de lo que fue un humano... Sólo un cadáver inerte. 

El hombre, que es un ser viviente, se topa con la muerte, que es la contradicción de todo lo que un ser humano anhela: proyectos, futuro, esperanzas, ilusiones, perspectivas y magníficas realidades. En muchos casos luchamos por la vida aunque ésta sea un “verdadero infierno”. Le peleamos a la muerte un ser querido a costa de lo que sea, de vez en cuando hasta en contra de la voluntad del moribundo. ¡La vida es la vida! 

Gracias a los progresos de la ciencia y la tecnología, podemos ahora recurrir a métodos sensacionales en la lucha contra la muerte. Ejemplo formidable de ello es el trasplante de órganos, incluido el corazón.  

Por desgracia, en algunas ocasiones, esa lucha no es en realidad prolongación de la vida, sino de una dolorosa agonía sin sentido. Nos sentimos obligados a sacar del cuerpo del enfermo agonizante, hasta el último latido de un corazón que por sí solo se detendría, totalmente agotado. 

Por desgracia somos tan carnales, tan terrenales, que nos aferramos a esta vida. Después de todo, es lo único que conocemos, lo único que hemos experimentado.  A partir del uso de la razón, aprendemos a discernir entre las cosas buenas de la vida y las malas, entre lo bello y lo feo, entre lo placentero y lo desagradable. Y trabajamos arduamente para obtener de la vida lo mejor para nosotros. Todos los afanes del hombre están motivados para acomodarnos en la tierra lo mejor que podamos. 

No podernos negar que la vida puede ofrecernos cosas preciosas. Gozar de la belleza del mundo prodigioso, abrir los sentidos al cosmos entero, la inteligencia a los secretos que la materia encierra, aprender a amar y ser amados, crear obras de arte, terminar bien un trabajo, ver el fruto de nuestros afanes, tener lo que llamamos "satisfactores" porque precisamente satisfacen nuestros gustos, conocer otras culturas, leer un buen libro, etc...  No es fácil relativizar todo ello o restarle importancia. Nuestros parientes y amigos, nuestras posesiones, nuestros proyectos, son todo lo que tenemos y por lo que hemos trabajado toda la vida. Nos hemos gastado en ello, invirtiendo toda nuestra fuerza. 

Y por ello, corremos el riesgo de  no pensamos en la otra vida. Ni en el Cielo ni el Infierno. Ni el Cielo nos atrae, ni el Infierno nos asusta. Vivimos inmersos en nuestro tiempo, como si fuéramos inmortales. Hablar de Cielo o de Infierno hasta puede parecer ridículo. ¡Y sin embargo es, una cosa u otra, nuestro destino ineludible! 

Nuestro Creador, profundo conocedor de nuestra naturaleza humana, no podía habernos dejado en completas tinieblas acerca de un asunto tan inquietante e importante como es la muerte y lo que sucede en el más allá. En su inmenso amor por la humanidad, nos envió a Su Hijo Unigénito, su Segunda Persona Divina, como Luz del Mundo.  En Jesucristo Nuestro Señor todas las tinieblas quedan disipadas. Su infinita sabiduría nos ilumina hasta donde Él quiso que viéramos: "Yo soy la Luz del Mundo. Quien me sigue no andará en tinieblas"  Toda la Sagrada Escritura nos enseña, pero especialmente el Nuevo Testamento nos descubre el sentido de la vida y de la muerte y nos hace atisbar lo que Dios tiene preparado para nosotros en la eternidad.  Lo primero que debería asombrarnos es que Dios, el eterno, haya querido compartir nuestra naturaleza humana hasta el grado de sufrir El también la muerte.  Jesucristo no vino a suprimir la muerte sino a vencerla por nosotros y para nosotros. "Se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Fil.2:8). El misterio de la Cruz nos enseña hasta qué punto el pecado es enemigo de la humanidad ya que se ensañó hasta en la humanidad  del hijo de Dios. 

En su vida pública, el Señor Jesús se refirió de muchas maneras al momento de la muerte y su tremenda importancia. Le dio una cátedra  a los Saduceos, que ni creían en la otra vida. Ellos  le preguntaron maliciosamente de quién sería una mujer que había tenido siete maridos cuando ésta muriera, Jesús les contestó  

Lucas 20:34-38: 

Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento;  mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.  Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.

Hay que tener en cuenta que cuando Jesucristo habla de la vida, en ocasiones se refiere explícitamente a la vida del cuerpo, que promete será restituida con la resurrección de la carne: De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;  y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Jn.5:26-29)

Así, el cristiano sabe que la muerte no solamente no es el fin, sino que por el contrario es el principio de la verdadera vida, la vida eterna.  El cristiano iluminado por la fe, ve pues la muerte con ojos muy distintos de los del mundo. Si sabemos lo que nos espera una vez transpuesto el umbral de la muerte, puede ésta llegar a hacerse deseable. 

El gran San Pablo nos escribe: "Por eso no nos desanimamos. Al contrario, mientras nuestro exterior se va destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día. La prueba ligera y que pronto pasa, nos prepara para la eternidad una riqueza de gloria tan grande que no se puede comparar. Nosotros, pues, no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo invisible, ya que las cosas visibles duran un momento y las invisibles son para siempre." (II Cor.4:16-18)  Y no es que nos resignemos mansamente a lo inevitable. Es por el contrario la conciencia jubilosa de que estamos siendo llamados por Dios.  Las canas y arrugas son los signos de este gozoso llamado. Y las enfermedades y achaques nos dicen lo mismo: la meta está ya cerca. Pronto verás a Dios.

En medio del enigma y la realidad tremenda de la muerte, se  afirma nuestra  esperanza en la resurrección. Mientras toda imaginación fracasa, ante la muerte, Cristo  afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz. La muerte corporal, en Cristo está vencida. 

Es debido al cuerpo que sentimos algún temor; la corrupción, la tierra, y los gusanos son su herencia, y nos parece algo duro que estos ojos, que han visto la luz, se apaguen en el suelo; que estas manos, que han estado activas en el servicio de Dios, permanezcan quietas en la tumba; y que estas piernas, que han pisado el sendero del peregrino, sean incapaces de moverse más. 

Pero, ¡valor, mi hermano! Tu cuerpo se levantará otra vez. Podrá estar enterrado, pero la tierra no lo contendrá. La voz de la naturaleza, la “muerte natural” te ordena morir, pero la voz del Omnipotente, el “Dios sobrenatural” te ordena que vivas de nuevo. Porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados:

"La Vida se nos ha dado para buscar a Dios, a Cristo para encontrarlo, la eternidad para alabarlo".
"El estado de Muerte física nos permite llegar a Aquel que amamos".  


Lo Escarnecían

¡Salve Rey de los Judíos! Mateo 27:29

Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él. Le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Mateo 27:29.

Uno de los más bellos discursos que escuché fue pronunciado por quien fuera presidente de la Rep. del Perú. Femando Belaúnde Terry. Al descender del avión, retornando de Punta del Este después de una reunión de presidentes en la que había sido ovacionando de pie, pronunció las siguientes palabras: "¿Qué me aplaudes, pueblo peruano, si fui a Punta del Este porque tú me enviaste? ¿Y qué laureles me alcanzas, si tú te los ganaste?" ¡Extraordinario! ¡Una joya del discurso! Expresa el valor de una corona de laureles: los seres humanos la buscan desesperadamente porque simboliza éxito, prosperidad Y victoria.

Pero, Jesús vino a este mundo a recibir una corona de espinas, que simboliza dolor, sufrimiento y vergüenza. Y lo importante es que, al dejar sus mansiones celestiales y descender a este mundo manchado por el pecado, Jesús sabía a lo que estaba viniendo, sabía lo que le esperaba. Y así mismo, vino.

Desde su niñez, el Salvador del mundo sabía que el camino por recorrer estaba alfombrado de lágrimas y aflicciones; a fin de cuentas, eso es lo que el pecado había introducido en este mundo. ¿Cómo libramos de las espinas, sin sorber el amargo vaso del dolor?

Aquel día, el universo temblaba en todos sus rincones. Los verdugos se arrodillaban, con sarcasmo, delante de Jesús y lo llamaban rey. Mal sabían ellos que, un día, se volverán a arrodillar; no más para burlarse de él, sino para clamar a las rocas y a los montes que caigan encima de ellos y los oculten de la presencia de aquel que un día despreciaron.

Hoy es el día: o te arrodillas hoy con santo temor y cuando él vuelva te levantas, alegre, para recibirlo, o te levantas hoy para burlarte y te arrodillas, en el día final, para reconocer su señorío.
Nadie puede huir; ningún argumento sirve para postergar la decisión. El Maestro está a la puerta del corazón y llama. Hoy es el día de buena nueva: entrégale el corazón mientras eres joven, mientras puedes andar con tus propios pies. El está allí con los brazos abiertos, esperándote. No te olvides: "Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!"