Los Doce Apóstoles (Sexta Parte)

EVENTOS TRANSFORMADORES PARA LA FE CRISTIANA DE LOS APÓSTOLES CON JESUCRISTO

Pedro, Jacobo y Juan son la fe, la piedad y el amor de Dios. Estos son compañeros del Señor en la transfiguración, la resurrección de la hija de Jairo, y en la oración en Getsemaní.
Todos son vistos en la barca, y en la entrada triunfal en Jerusalén.

Los 12 apóstoles estarían en la última cena del Señor en la Pascua, Jesús lavaría a todos los pies, pero todos menos Judas tomarían la Santa Cena.

A partir de aquí todos son los 11 no los 12 y tomarían la Santa Cena y recibirían la enseñanza íntima y profunda en la última Pascua, en Juan 13:31 hasta el capítulo 17 completo. Nada menos que el Nuevo Mandamiento, Jesús anuncia la negación de Pedro; Jesús, el Camino al Padre; La promesa del Espíritu Santo; Jesucristo, La Vid Verdadera; El mundo os aborrecerá; La obra del Espíritu Santo; La tristeza se convertirá en gozo; Yo he vencido al mundo, y la tremenda oración de Jesús por sus discípulos,  por todos los Cristianos, de su tiempo y futuros, por nosotros, antes de ser traicionado, arrestado, burlado, torturado, crucificado y abandonado. Toda esta maravilla es dada entre sus íntimos amigos, los 11, en la Santa Cena que con Jesús eran 12. Es pues cuando estamos con el Señor, cuando nos sentimos cerca de Él, en la Santa Cena, entre hermanos que conocemos bien, que el Señor nos revela Su corazón. Pero lo que brilla más del amor del Señor es Su Corazón y Su entereza ante la situación que sabía que iba a vivir en unas horas más tarde, y la profundidad de enseñanza que da a los apóstoles justo antes. Eso si que es tener el corazón puesto en una determinación, en un proyecto de vida y salvación, en la misericordia, en la obra de Dios y en el amor por nosotros. El Señor obtendría la victoria sobre el pecado, sobre la muerte, resucitaría, se manifestaría durante 40 días y sería llevado arriba al trono de la Gloria. Bendito el Señor Jesucristo, nuestro Rey. Maranatha.

Pedro y Juan solos con el Señor los vemos en varias ocasiones sin los demás discípulos, ni siquiera está Jacobo, hermano de Juan. Estos eventos son la resurrección, donde son Pedro y Juan los que acuden tras las Marías en el sepulcro. Primero había sido Magdalena, el alma llena de pecados que ha sido perdonada y que ama al Señor, es la primera en verle resucitado. Pedro recibe la exhortación de ¡apacienta mis ovejas! y Juan el discípulo amado queda con ellos presenciando la conversación. Y es que son la fe y el amor del Espíritu los dones necesarios para creer en los milagros del Señor.

Jesús aparece a 7 de sus discípulos cuando Pedro no pescó nada en toda la noche; Juan 21. Simón, Tomás, Natanael, Juan y Santiago, y otros dos. Faltaba el poder de Jesús para que los pescadores pudieran pescar. Del mismo modo hoy, la Iglesia no pesca si no tiene todos sus dones en funcionamiento y el poder y la voluntad del Señor. Una iglesia viva tiene que tener el Evangelio puro del Señor Jesucristo, la exaltación de Cristo como Rey en medio de la congregación, una sana doctrina, alabanza y un corazón de afecto fraternal y amor por los hermanos y a los necesitados.

Todos, los 11, estarían en la aparición de Jesús resucitado, donde vemos saciada la incredulidad de Tomás. Y también todos estarían en la Gran Comisión y todos en la ascensión.

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