La Brit Milá, el Servicio del Templo, y lo Sacrificado a los Ídolos

1.- Según Hechos capítulo 15, los adultos que retornan a Hashem no tienen que someterse a la Brit Milá, mi pregunta es: ¿Cómo comerían del sacrificio de Pesaj, si en esa época el Miqdash aún estaba de pie y operativo?

2.- Iaaqov Ben Iosef, en Hechos 15, dijo que los que de las naciones que retornan a Hashem deben abstenerse de comer de lo sacrificado a los ídolos, mi pregunta es: ¿Por qué Rav Shaúl parece minimizar esa orden de Iaaqov al permitirles comer carne sacrificada a ídolos sin preguntar nada?

En la época de Rabenu Iehoshua, como sabemos, el sacerdocio del Miqdash era algo controlado por los romanos, inclusive vemos que Iojanán HaMatbil era el Kohen que le correspondía el servicio. En ningún momento vemos la intención de Iojanán de reclamar el sacerdocio, y esta postura sin duda se transmitió a Rabí Iehoshua, pues él mismo lo reconoce como su Rav. Por otra parte, cuando la muerte de Rabenu tuvo lugar, dicen los relatos que se rompió el Parojet del Lugar Santísimo, por lo que la confirmación de la Brit Jadashá se había hecho: el Santuario había dejado de funcionar.

Esto, sin duda, no quiere decir que en ese momento nadie le hiciera caso al Miqdash, porque muchos del pueblo aún seguían asistiendo a el, y fue sólo un pequeño grupo de Israel que entendió esto, y el mismo Shaúl, aunque concluyó su voto de Nazir, él mismo decía que:

"Al decir: nuevo pacto, dio por viejo al primero; y lo que decae y se envejece, cerca está de desvanecerse".

Repito a mi percepción, los Talmidé Rabenu estaban 100% seguros que el sacerdocio ejercido allí no era legítimo, y que la Nueva Alianza estaba establecida, por ello no tuvieron duda en promover que los adultos que se adhirieran a Israel no necesitaban la Milá, coincidiendo con Iojanán Ben Zakai, el cual decía que solo con la Tevilá (Inmersión) bastaba para ser parte de Israel, pues no podemos dudar que el mismo Rav Iojanán Ben Zakai tuviera en cuenta detalles como la Milá para Pesaj, o lo que dice el Navi Yejezkel:

"Así dijo el Señor DIOS: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi Santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel...".

Son los mismos comentarios del Kete"r y los Jajamim que nos muestran que la Milá no era requisito de "conversión" por decirlo así, sino la necesidad de entrar al Miqdash y ofrecer sacrificios, participar de Pesaj, etc. Era lo que volvió necesidad la Milá.

Sobre la segunda pregunta, sucede que son dos circunstancias distintas: Iaakov Ben Iosef hace referencia a la participación de festejos paganos, y al punto de no sólo participar de la idolatría, sino no participar ni siquiera de la comida ofrecida, un acto de devoción a Hashem y piedad.

Morenu Shaúl expresa lo siguiente:

"De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. Y si algún incrédulo os llama, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud".

Es decir, si una persona compra carne o cualquier alimento, ella no debe preguntar su origen, pues debe otorgar el beneficio de la duda. Pero resulta que un Israelita temeroso de Elohim no va comprar en cualquier lugar, sino en un establecimiento o con una persona que sabe que es devota a Hashem y esta no venderá cosas impuras a su prójimo. Ante esta situación, no debemos dudar de aquel comerciante.

Otro ejemplo: si un Iehudí es invitado a cenar por otra persona, y él acepta, es claro que aquella persona confía en que el otro Iehudí es piadoso y no le dará de cenar cualquier alimento no-Kasher o sacrificado a ídolos, y es por esa confianza hacia los Javerim, y por el conocimiento previo de que esa persona es temerosa, que podemos aceptar una comida con él "sin cuestionar la procedencia".

Pero la situación es distinta si un Goy nos invita a cenar. No quiere decir que no podemos aceptar; podemos aceptar, pero es necesario asegurarnos de la procedencia de los alimentos, y de ser posible el modo de preparación, y eso sólo quedará en nuestra conciencia.

En cambio, si un Iehudí nos invita a comer, y otro Iehudí nos dice que eso fue sacrificado a ídolos, dice Shaúl: "...no lo comas".

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