google.com, pub-3838220590989262, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Sólo La Biblia

A prisión perpetua líder de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días


Warren Jeffs, es líder de la iglesia de Jesucristo de los últimos días.

(SóloLaBiblia/ElNuevoDía) Warren Jeffs, el líder de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días, fue sentenciado hoy a cadena perpetua al ser hallado culpable de atacar sexualmente  a dos feligreses menores de edad como parte de un rito de “matrimonios espirituales”.
Jeffs, de 55 años, escuchó sereno la decisión de un jurado. Al acusado se le aplico el máximo de las sentencias en ambos cargos incoados en su contra.
El fiscal Eric Nichols, quien reclamó la sentencia vitalicia para Jeffs, justificó el pedido al destacar que se procuró “proteger a la gente”.
La decisión del jurado fue anunciada después de una hora de deliberaciones.
Jeffs, quien asumió su propia defensa al inicio del juicio, argumentó que su conducto surgió como producto de un “reclamo de Dios”.
La Fiscalía presentó como evidencia pruebas de adn para demostrar el ataque sexual contra una niña de 15 años. También sometió evidencia grabada para demostrar la agresión a una niña de 12 años.
El ahora convicto practicante de la poligamia, además fue implicado en otros actos con menores, conducta que de forma reiterada justifico con el argumento de que se trató de reclamos divinos.

¿Por qué Jesús tuvo que experimentar tanto sufrimiento?



Isaías 52:14 declara, “Cómo se asombraron de Ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres Su parecer, y Su hermosura más que la de los hijos de los hombres.” Jesús sufrió terriblemente a través de todas Sus pruebas, tortura y crucifixión (Mateo capítulo 27; Marcos capítulo 15; Lucas capítulo 23; Juan capítulo 19). Tan horrible como fueron Sus sufrimientos físicos, no fueron nada comparados con el sufrimiento espiritual por el que Él atravesó. 2 Corintios 5:21 dice, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” Jesús cargó el peso de los pecados de toda la humanidad sobre Él. (1 Juan 2:2) Fue el pecado el que causó que Jesús gritara, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). Así que, a pesar del brutal sufrimiento físico de Jesús, éste fue nada en comparación con la carga de nuestros pecados que Él soportó – y por los que murió (Romanos 5:8).

Isaías capítulo 53, especialmente los versos 3 y 5 predicen el sufrimiento de Jesús, “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos… Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados.” El Salmo 22:14-18 es otro poderoso pasaje que predice los sufrimientos del Mesías, “He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”

¿Por qué Jesús tuvo que sufrir tan terriblemente? Algunos piensan que la tortura física de Jesús fue parte del castigo por nuestros pecados que sufrió en nuestro lugar. Hasta cierto punto, este es el caso. Al mismo tiempo, la tortura que experimentó Jesús habla más de la crueldad y el odio de la humanidad, que del castigo de Dios por el pecado. El enorme odio de Satanás por Dios y Jesús fue con seguridad parte de la motivación tras el implacable abuso y tortura. El sufrimiento de Jesús es el ejemplo último de lo que siente el hombre pecador hacia un Dios santo (Romanos 3:10-18).

Escrito tomado de la página: Gotquestions

¿Cuál es la comprensión bíblica de la ira de Dios?

La ira es definida como “la respuesta emocional a la percepción del mal y la injusticia,” con frecuencia traducido como “enojo,” “indignación,” “cólera,” o “irritación.” Tanto los humanos como Dios expresan la ira. Pero hay una gran diferencia entre la ira de Dios y la ira del hombre. La ira de Dios es santa y siempre justificada; la del hombre nunca es santa y rara vez justificada. 

En el Antiguo Testamento, la ira de Dios es una divina respuesta al pecado y la desobediencia del hombre. La idolatría era con frecuencia la causa de la ira divina. El Salmo 78:56-66 describe la idolatría de Israel. La ira de Dios es consistentemente dirigida hacia aquellos que no siguen Su voluntad (Deuteronomio 1:26-46; Josué 7:1; Salmo 2:1-6). Los profetas del Antiguo Testamento, a menudo escribían acerca de un día en el futuro, el “día de la ira” (Sofonías 1:14-15). La ira de Dios contra el pecado y la desobediencia es perfectamente justificada porque Su plan para la humanidad es santo y perfecto, así como Dios Mismo es santo y perfecto. Dios proporcionó un camino para ganar el favor divino –el arrepentimiento – el cual aleja la ira de Dios sobre el pecador. Rechazar ese plan perfecto es rechazar el amor, la misericordia, la gracia y el favor de Dios e incurrir en Su justa ira. 

En el Nuevo Testamento, las enseñanzas de Jesús apoyan el concepto de Dios como un Dios de ira que juzga el pecado. La historia del hombre rico y Lázaro, habla del juicio de Dios y las serias consecuencias para el pecador no arrepentido (Lucas 16:19-31). Jesús dijo en Juan 3:36 que, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” El que cree en el Hijo de Dios no sufrirá la ira de Dios por su pecado, porque el Hijo llevó en Él la ira de Dios cuando murió en la cruz en nuestro lugar (Romanos 5:6-11). Aquellos que no creen en el Hijo, quienes no lo reciben como Salvador, serán juzgados en el día de la ira (Romanos 2:5-6).

Por el contrario, en Romanos 12:19; Efesios 4:26 y Colosenses 3:8-10, se advierte sobre la ira humana. Sólo Dios puede vengarse porque Su venganza es perfecta y santa, mientras que la ira del hombre es pecaminosa, exponiéndose a la influencia demoníaca. Para el cristiano, el enojo y la ira son inconsistentes con nuestra nueva naturaleza, la cual es la naturaleza de Cristo Mismo (2 Corintios 5:17). Para comprender lo que es la libertad del dominio de la ira, el creyente necesita que el Espíritu Santo santifique y limpie su corazón de sentimientos de ira y enojo. Romanos 8 muestra la victoria sobre el pecado en la vida de aquel que está viviendo en el Espíritu (Romanos 8:5-8). Filipenses 4:4-7 nos dice que la mente controlada por el Espíritu está llena de paz. 

La ira de Dios es algo temible y aterrador. Sólo aquellos que han estado cubiertos por la sangre de Cristo, derramada por nosotros en la cruz, pueden estar seguros de que la ira de Dios nunca caerá sobre ellos. “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5:9).

Música vocal e instrumentos - Cantos y música del NT

El Nuevo Testamento contiene un buen número de canciones, no todas consideradas como tales. Hay el Magníficat, o Canto de María, cantado con anticipación al nacimiento del Salvador (Luc. 1:46-55) Y el Benedictus o Canto de Zacarías: cantado después del nacimiento de Juan el Bautista (Luc. 1:68-79). FI Canto de los Ángeles cantado a los pastores de Belén la noche del nacimiento de Jesús (Luc. 2:14) El himno de la Iglesia Primitiva (1 Tim. 3:16). El libro del Apocalipsis escrito por Juan contiene algunas referencias a cantos y música. “Una canción nueva” cantada en los cielos en capítulo 5:9, 10; “La canción de Moisés” y “El Canto del Cordero” se encuentran en el capítulo 15:3, 4. La caída de Babilonia se describe gráficamente, y concerniente a ella Juan dice: “Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti” (Apoc. 18:22).
En su visión del cielo Juan oyó “una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas; y cantaban como un cántico nuevo delante del Trono”.
La palabra “arpa” que se usa aquí no es el equivalente de la palabra usada en el Antiguo Testamento, más, correctamente traducida “lira”, que era una especie de arpa portátil. Más bien es ciertamente una arpa, la música de la cual es más dulce que la de los instrumentos más hermosos de la tierra.
Esta serie de escritos fueron realizados por; Fred H. Wight. Dichos escritos fueron expuestos en el Blog CEBEI, y nos tomamos la libertad de re-publicarlos en este blog.

Música vocal e instrumentos - Referencias en la música en la vida de Jesús

Hay cuatro referencias a la música en el ministerio de Jesús, primera de ellas tiene que ver con la música usada al llorar la muerte de algún ser amado. Cuando Jesús entro al hogar del principal donde su hija estaba muerta, Mateo dice: “viendo los tañedores de flautas” Mat. 9:23). En oriente aún en nuestros días los lamentadores profesionales son llamados para que expresen la tristeza por la pérdida de alguna persona que murió. Y sí la familia tenía recursos para hacerlo, como era el caso del principal también se a traía s los tañedores de flautas para que expresaran el duelo a través de los instrumentos.
La segunda referencia es cuando Jesús habló a los niños que jugaban en la plaza. “Os tañimos con flautas y no bailasteis: os endechamos y no llorasteis” (Luc. 7:32). Había dos grupos de niños representados ahí. Uno tenia un caramillo o quizá una flauta de pastor, y tocaban en ella como se toca en una procesión nupcial de el camino a la fiesta. diciendo: “Juguemos a la casita.” Pero el grupo rehúsa unirse al juego. Entonces el grupo principia a cantar y a lamentar como se hace en una procesión funeral, y sugiere; “Juguemos a un funeral” pero el otro grupo continúa obstinado negándose a cooperar.
La tercera referencia a la música está en la famosa historia de Cristo del Hijo Pródigo. Cuando el descarriado joven retornó al hogar su padre lo celebró con un banquete. Y cuando el hermano mayor volvió del campo se dice que “oyó la sinfonía y las danzas) (Luc. 15:25). Era costumbre en los banquetes tener cantores y tañedores de instrumentos, especialmente tañedores de flautas con los danzantes.
La cuarta referencia es la que se encuentra en el final de la Ultima Cena. En el relato se lee: “Y como hubieron cantado el himno, salieron al monte de las Olivas” (Marc. 14:26). Es indudable que lo que Jesús y sus discípulos cantaron era del libro de los Salmos.
Era costumbre de los judíos cantar al terminar la comida de la Pascua, los salmos del 115 al 118. La manera de cantar era lo que nosotros llamaríamos un sonsonete y la música se tocaba en clave menor. Los judíos ortodoxos actualmente observan costumbres similares.

Música vocal e instrumentos - No había música en la cautividad

Al predecir el juicio de los días del cautiverio de Israel por causa de sus pecados, el profeta dijo: “Cesó el regocijo de los panderos, acabóse el estruendo de los que se huelgan, paró la alegría del arpa” (Isa. 24:8). La música cesó casi totalmente entre los cautivos judíos en Babilonia. Los exiliados compusieron un salmo que decía: “Junta a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción a Jehová en tierra de extraños? Si me olvidaré de ti, oh Jerusalén, mi diestra sea olvidada” (Sal. 137:1.5). Los cantores babilónicos habían oído la canción de Sión, por la que Jerusalén era notada, y pedían a sus cautivos que cantaran para ellos. Pero cl canto religioso judío estaba tan estrechamente conectado con el templo de Jerusalén que rehusaban cantar esas canciones en tierra extranjera.

Música vocal e instrumentos - Algunas canciones de la Biblia hebreas

Además del libro de los Salmos, hay numerosos poemas hebreos que originalmente eran entonados como canciones, y ahora forman parte de la Biblia hebrea. Algunas ediciones de la Biblia las llevan arregladas en forma poética. El cántico entonado por Moisés y María en el Mar Rojo es una de tales canciones (Ex. 15). Cuando Dios proveyó agua para Israel en el desierto, cantaron la canción del pozo (Núm. 21:17, 18). Y Moisés dio sus advertencias e instrucciones finales a Israel en una canción que les enseñó (Deut. 32) El Canto de Débora (Jueces 5), se cantó para celebrar la victoria sobre los canaanitas. El Canto de Ana (1 Sam. 2) lo cantó como acción de gracias de una mujer por el nacimiento de su hijo Samuel. Y el Cantar de Cantares de Salomón era para celebrar al amor entre el Señor e Israel su novia. Y podrían agregarse otros autores más a esta lista.

Música vocal e instrumentos - Distintivos de algunos instrumentos musicales del AT

Ya se ha indicado que en el Antiguo Testamento la arpa “arpa” se traduce mejor, “lira”. La palabra “órgano” debe entenderse por flauta, que más se parece a éste que a ningún otro instrumento. El “salterio” y la “viola” son instrumentos de cuerda, habiendo mucha incertidumbre acerca de su naturaleza exacta, entonces, como hoy, el címbalo consistía en dos planchas de grandes y anchas y de forma circular y convexas, las que al pegarse una con la otra producía un sonido hueco como de campana. En nuestros días forman parte de toda banda militar. El “salterio” (Dan. 3:5) se traduce en la margen de la Versión Revisada americana como gaita.

Música vocal e instrumentos - Contribución del Rey David a la música e Israel

El rey David, fue el creador de la mayoría de los Salmos

David el joven músico. 
A través de los siglos los pastores de Palestina han tocado sus flautas rústicas de dos tubos, hechas de caña, en presencia de sus ganados. Los tonos de la música son menores, pero apelan a ambos, el pastor y las ovejas. Sin duda la experiencia musical de David principió con este instrumento, cuidaba el ganado de su familia. Pero además de tocar en su instrumento pastoril, el joven David alcanzó fama por su habilidad para tocar lo que nuestra versión bíblica llama “arpa”. El instrumento no era lo suficientemente grande para asemejarse a lo que los occidentales llaman hoy una arpa. Sería más apropiado llamarla “lira”. Tal instrumento es realmente una forma modificada del arpa y es manuable. La caja de sonido forma la base de ella. De un extremo de ésta, se levantan dos varillas curvadas o rectas conectadas arriba con un travesaño, y las cuerdas son estiradas hacia arriba desde la base al travesaño. Cuando a los siervos de Saúl se les ordenó buscar a alguien que fuera hábil para tocar este instrumento, uno de ellos dijo: “He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Bethlemen, que sabe tocar” (1 Sam. 16:18). Y así David vino a tocar el arpa a Saúl cuando a éste le venía algún ataque de tristeza, para refrigerarlo.
David el escritor y coleccionador de salmos. 
No sólo tocaba David un instrumento sino que también, bajo cualquier clase de situaciones, escribía hermosos salmos que ayudaron a formar el salterio de los hebreos, el libro de los Salmos. El tuvo desde su juventud muchas experiencias para escribir su inmortal Salmo del Pastor (Salmo 23). Escribió de sus experiencias cuando tuvo que huir de la mano del rey Saúl y esconderse en una cueva (Sal. 57), Y celebró su libertad cuando el Señor le libró de todos su enemigos al escribir el Salmo 18. Cuando se arrepintió de su gran pecado, dio al mundo su salmo penitencial (Salmo 51). Y así al escribir bajo la inspiración del Espíritu sus experiencias personales, hombres y mujeres a través de los siglos han sido bendecidos espiritualmente. Pero debe recordarse que estos salmos de David y de otros hebreos fueron originalmente canciones de Israel. Sin duda, muchos de los salmos que fueron escritos por David, fueron también por él coleccionados e insertos en las selecciones de los poemas musicales del rey y para usos del servicio divino.
David, inventor de ciertos instrumentos musicales. 
El cronista de los reyes hebreos de Israel dice de David: “Cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para rendir alabanzas” (1 Cron. 23:5), y otra vez: “Y los Levitas estaban con los instrumentos de David” (2 Crón. 29:26). O el rey David mismo fue el inventor de estos instrumentos para la adoración, o al menos fue responsable de su invención, porque se nos dice que eran sus instrumentos.
David, organizador de la música hebrea para adoración. 
Parece que la liturgia hebrea por muchos años después de la vida de David fue lo que originalmente fue prescrita por él. Los servicios musicales ofrecidos por los levitas en la adoración del santuario, fueron organizados por David. A él se debía que se hubiesen escogido algunos para la tarea. “Con ellos Hernán y Jeduthún con trompetas y címbalos para tañer y con otros instrumentos de música de Dios” (1 Crón. 16:42). Se nos dice que Hemán tenía catorce hijos e hijas. “Y lodos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, el ministerio del templo de Dios, por disposición del rey acerca Asaph de Jeduthun, y de Hernán. Y el número de ellos con hermanos instruidos en música de Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho” (1 Crón. 25:6, 7). Sin duda los músicos, cantores, cantaban salmos acompañados de varios instrumentos musicales, cuando cl rey David se convirtió en el organizador director de la música sagrada hebrea, puede decirse que él hizo a la nación famosa por su música por los años que vendrían.

La Interpretación de la Escritura

Ya que la Escritura es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo su autor, nadie tiene el derecho de interpretarla. La gente suele hablar como si ellos tuvieran ese derecho. Ellos hablan de "mi interpretación" o de alguien más. Eso está mal (2 Pedro 1:20). Incluso en la controversia siempre hay sólo una interpretación de la Escritura, y esa es la propia interpretación de la Escritura de sí misma. Esa interpretación es de Dios, no del hombre.

Uno de los grandes principios de la Reforma fue el principio que dice que la Escritura se interpreta a sí misma. Aunque muchos se sientan extrañados, deber ser así, sólo el autor mismo, el Espíritu Santo de Dios, tiene el derecho y el poder de decirnos el significado. Mi propia interpretación es nada. Sólo la interpretación de Dios importa.

Esto se encuentra en 2 Pedro 1:20-21, donde claramente se afirma que la Escritura no es de interpretación privada. Esta afirmación parece estar un poco fuera de lugar a primera vista, porque el énfasis no está en la interpretación, sino en la inspiración. Sin embargo, la doctrina de la inspiración, como es encontrada en esos versículos, la tiene como su aplicación: nadie sino Dios mismo, quien inspiró la Palabra, tiene el derecho de interpretarla.

El Espíritu Santo interpreta la Escritura, pero no de una forma mística—revelando misteriosa y secretamente el significado de la Escritura a algunos en una revelación privada. Está mal decir "Dios me mostró", "Dios me dijo" o me "Dios me reveló" tal cosa. Eso, también, es negar la Escritura, no sólo su suficiencia, como ya hemos visto, sino que también su inspiración. La persona que dice esas cosas está diciendo que él tiene una interpretación de la Escritura que Dios le ha dado privadamente, separada de la Escritura misma. La correcta interpretación de la Escritura es dada cuando la Escritura es comprada consigo misma.

Por ejemplo, si deseamos determinar el significado de una palabra en la Escritura, quizás la palabra bautismo, debemos mirar los diferentes pasajes en los cuales la palabra es usada y el contexto de cada pasaje para así determinar que significa la palabra en la Escritura y cómo la Escritura la usa. La correcta interpretación de la Escritura, por lo tanto, requiere un cuidadoso estudio para que podamos aprender de ella misma lo que quiere decir. La persona que piensa que puede ir a un pasaje de la Escritura y entenderlo sin estudio es muy necia y orgullosa.

Debemos ser cuidadosos, por lo tanto, de no imponer nuestras ideas a la Escritura, sino humildemente y en oración recibir lo que ella dice. Aprender la correcta interpretación de la Escritura requiere gracia, sumisión y oración.
No hay nadie, ni ministros del evangelio, que pueda afirmar estar sobre la Escritura. Cada interpretación, cada credo, cada sermón, puede ser y debe ser sujeta al riguroso escrutinio de la luz de lo que la Palabra de Dios dice, exactamente porque nadie tiene el derecho privado de interpretar la Escritura. Por esta razón, incluso la predicación de los apóstoles estaba sujeta a cuidadoso examen y crítica (Hechos 17:10-11). Incluso aquella predicación, así como cualquier otra, debe conformarse a la interpretación del Espíritu de su Palabra.

Que Dios nos de la gracia necesaria—mucha gracia—para buscar y encontrar la única interpretación y que le prestemos atención (Hebreos 2:1).

El presente escrito fue realizado por Ronald Hanko quien es ministro de la Alianza protestante de la Iglesia Reformada en Wyckoff, Nueva Jersey. Este escrito fue tomado del blog Teología Reformada. Este texto fue traducido por; Marcelo Sanchez.