google.com, pub-3838220590989262, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Sólo La Biblia: colaboración
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Judíos reformistas acepta a Rabinos transgéneros

Primer rabino reformista transexual. Imagen: Amazon
(Redacción Radio Jai) A pesar de que el judaísmo no ortodoxo adoptó lesbianas y homosexuales, los transexuales aún representan un desafío único para una fe antigua construida en estrictos roles de género. Tanto el movimiento reformista como el reconstruccionista cuentan con programas de inclusión transgénero en sus sinagogas y seminarios.

Si bien en Estados Unidos no es novedad que existen mujeres rabinas, hombres gays rabinos, o comunidades judías enteras de miembros homosexuales, la integración del sector transgénero es algo que aún aguarda la plena aceptación por parte del mundo religioso judío del país.

En 2008, Joy Ladin fue el primer transexual que se convirtió de hombre a mujer, se graduó de rabina y escribió el libro autobiográfico “Trough the door of life”.

Sin embargo, la pequeña comunidad de judíos transgénero y sus abogados afirman que el mundo judío común y corriente tardó en llegar a ellos. 




Jacob Staub, profesor del Colegio Rabínico Reconstruccionista, explicó que los padres, por muy liberales que sean, aún se resisten a que una persona transgénero le imparta educación judía o sea su tutor para el bar o bat mitzvá. 

Desde el punto de vista de la interpretación de la Halajá (ley rabínica), aún hay disputas al respecto. El movimiento conservador considera a la cirugía como un componente necesario para la transición de género.

Por su parte, el rabino Leonard Sharzar, profesor de bioética en el Seminario Teológico Judío, planteó que la Halajá debería considerar a los judíos trans de acuerdo a su identificación de género, sin someterlos a una operación quirúrgica.

Papa evita juzgar homosexualismo pero se opone al ‘lobby’ gay en el Vaticano

¿Quién soy yo para juzgar? Papa Francisco. Imagen: tvperu
(SóloLaBiblia/NoticiaCristiana) “Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, declaró el Papa Francisco ayer en una inédita rueda de prensa, a bordo del vuelo papal, tras regresar a Italia.

Con estas declaraciones el Papa manifestó por primera vez la tolerancia de la jerarquía eclesiástica hacia los homosexuales. Sin embargo, “el problema no es tener esa tendencia, sino constituir un ‘lobby’ (un grupo de presión).

 Ese es el asunto más grave para mí”, agregó el Papa a los periodistas al responder a una pregunta sobre las denuncias de un ‘lobby’ gay en el Vaticano que conspira para acceder a cargos de poder.

El Papa recalcó que “el catecismo de la Iglesia católica explica de forma muy bella” el tema de la homosexualidad. “Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad”.

El tono tolerante del pontífice argentino fue considerado “importante” por representantes del movimiento italiano de defensa de los derechos homosexuales, aunque lo tildan de insuficiente en la sustancia. “Nada nuevo desde el Vaticano, solo un cambio de estilo. La sustancia sigue siendo la misma”, recalcó Aurelio Mancuso, presidente del movimiento Equality Italia.

La referencia hecha por el papa al catecismo universal —que no condena la orientación homosexual, sino los actos homosexuales como pecaminosos— obliga a los gais a la castidad, “sin vida afectiva ni sexual”, lamenta Mancuso.

El papa Benedicto XVI, reconoció en el libro Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y el signo de los tiempos la existencia de sacerdotes homosexuales, también consideraba que no debían ser discriminados, “aunque no por ello la homosexualidad pasa a ser moralmente justa, sino que queda como algo que está contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente”.

Según la Congregación de la Doctrina de la Fe, “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y no pueden recibir aprobación en ningún caso”, por lo que invita a los homosexuales católicos a una vida casta.

El mismo principio que el papa explicó ayer a los periodistas, sin entrar en el debate sobre el matrimonio gay, al que la Iglesia se opone rotundamente porque afecta a la familia tradicional.