Sufriendo se obtiene obediencia


Génesis 37:1 “Y Yaakov/Jacob habitó en la tierra donde había peregrinado su padre, en la tierra de Kenáan/Canaán.”

No es lo mismo habitar que peregrinar. La actitud de un peregrino es que no tiene una morada fija, siempre está de camino a otro lugar. Ahora Yaakov/Jacob tiene el deseo de asentarse y dejar de ser peregrino. Esto es un error. Cuando un justo quiere dejar de luchar y disfrutar de esta vida, está intentando sacar de antemano lo que recibirá en el mundo venidero. Pero HaShem no le permitió hacer esto y le sucedió el problema con Yosef/José.

Es necesario tener lucha en esta vida para poder estar sano espiritualmente. Cuando no hay conflictos y todo va bien hay una tendencia de querer aflojarse y dormir espiritualmente. Los problemas y las luchas nos mantienen alerta y nos obligan a buscar al Eterno en todo momento. El Hijo de Elohim/Dios aprendió la obediencia a través de los sufrimientos, como está escrito en Hebreos 5:8:
 “aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”
Así que el que quiere huir de los sufrimientos y de los problemas nunca aprenderá la obediencia.

Es más, los mismos sufrimientos que pasamos en el olam hazé/este siglo, producen una gloria que permanecerá en el olam habá/el siglo venidero, como está escrito en 2 Corintios 4:17:
“Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”
En Romanos 8:16-18 está escrito:
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim/Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Elohim/Dios y coherederos con el Mesías, si en verdad padecemos con él a fin de que también seamos glorificados con él. Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”
Para ser herederos en el siglo venidero hay que padecer con el Mesías. Cuanto más suframos ahora más gloria tendremos entonces, como está escrito en 1 Pedro 1:7:
 “Para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Yeshúa/Jesús el Mesías” 
En 1 Pedro 4:13 está escrito:
“antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos del Mesías, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.”
En Hebreos 11:35b está escrito:
“otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección.”
En 1 Corintios 15:41 está escrito:
“Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria.”

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