¿Espectador o actor?


Por: Javier Juaréz 
Mateo. 24:3-14 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
   

Propósito.
Comprender que la maldad se ha multiplicado por ser una profecía cumplida. El amor de muchos se ha enfriado.

Introducción.
Doy gracias a Dios por cada día que abro los ojos en las mañanas. Eso me habla de un día lleno de oportunidades. Un día lleno de esperanza para realizar nuevas cosas y lograr los objetivos propuestos para este año. Desayuno confiado en que Dios me va a bendecir y empiezo mis labores con mucho gusto a las 5 de la mañana.

Lamentablemente esa sonrisa se desvanece cuando prendo mi radio o veo en los diarios matutinos las primeras noticias... muertos por aquí, asesinados por allá, decapitados más para allá, secuestros. 35 asesinados en Veracruz. Escuelas cerradas en Acapulco... y los políticos, preparando sus campañas electorales prometiendo soluciones mágicas sacadas de su fina y lisonjera jerga demagógica.

Desarrollo.
Desde hace 2000 años, En la carta del apóstol Pedro se hablaba ya de una tardada segunda  venida de Jesucristo a la tierra 2ª. Ped 3:3-4. Desde entonces hombres impíos e incrédulos se han burlado de nuestra esperanza….. la segunda venida de nuestro Señor.

Cristo probablemente tenía 30 años de haber ascendido, de haber resucitado. Y a 30 años ya algunos habían perdido la esperanza de verlo regresar. Y por siglos, otros hacían escarnio de la fe de los cristianos. Un ejemplo fuerte son los musulmanes. Ellos no creen en la divinidad ni en la resurrección de Cristo y mucho menos que regresará. Pero si creen que hay un paraíso dónde los que mueran por el islam tendrán placeres de todo tipo de  los cuales gozarán por la eternidad.

Cristo en el evangelio según Mateo nos da varias advertencias de lo que anunciaría su regreso.

1.-  que nadie los engañe. V. 4
2.- vendrán muchos en su nombre diciendo yo soy le Cristo. V. 5
3.- nadie nos turbe. V. 6.
4.- seremos entregados y aborrecidos. V. 9
5.- unos a otros nos aborreceremos. V. 10
6.- se levantarán falsos profetas. V 11.

Y en el verso 13  hace una sentencia de los que serán salvos... perseverar hasta el final. En mi caminar en el evangelio he visto a muchos venir a los pies de Cristo. Hombres y mujeres que en su verdad dicen creer en el perdón, en la salvación y resurrección. Pero al pasar un breve o largo tiempo, sin contar las muestras de milagros y maravillas que reciben de Cristo se alejan. Se van de la iglesia y del pueblo cristiano. Se avergüenzan de ser llamados hermanos y vuelven a una vida vacía y sin meta. Pero curiosamente dicen tener una buena relación con Dios. ¿Qué pasa? Viven engañados. ¿Qué los cautivó para dejar la gracia salvadora?

Igual he conocido personas que han cambiado de congregación por creer que en otra iglesia sí se manifiesta Dios en milagros. Incluso algunas se han vuelto a la santería pensando que han encontrado la verdad. Cuando la única verdad es Cristo. ¿Acaso han encontrado a otro Cristo? Está escrito, “muchos vendrán en mi nombre”

El mundo está en crisis. Hay guerras, rumores de guerras. La economía mundial está tambaleante. Las iglesias están en crisis, el gobierno está en crisis, el país está en crisis, las familias están en crisis. Pero la delincuencia y el narcotráfico van en aumento. ¿Cuál es la razón? La profecía de Cristo está presente. Todo esto tiene que suceder pero aún no es el fin. ¿No es el fin? ¿Qué más nos falta?

El profeta Habacuc se atrevió a cuestionar a Dios preguntándole ¿hasta cuándo clamaré a ti y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia y no salvarás? Yo me atreví a clamar de la misma manera, y dije ¿porqué no destruyes a los malos? ¿Hasta cuándo vas a permitir estos asesinatos y que se siga haciendo tanto mal? ¿Por qué no acabas con los malos?

¡¡¡Hazme entender el porqué de todo esto!!!

Y como si el Espíritu Santo me hablara y me hiciera reflexionar me dijo: “todo esto es porque el amor de muchos se ha enfriado pues la maldad está en aumento” y comprendí que si Dios hiciera un juicio en estos días yo también sería condenado porque mi amor al prójimo se ha enfriado porque en vez de orar por ellos quiero que sean condenados, aniquilados.

No había entendido lo que el apóstol Pedro continúa diciendo en su carta “Dios no retarda su promesa sino que él es paciente pues no quiere que ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento”, incluyéndome a mí que no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero hacer ese hago.

El mayor problema que podemos atravesar como cristianos es llegar a aborrecernos entre nosotros. Esta palabra significa tener aversión hacia alguien. El que digamos “no quiero ver a tal hermano, no quiero saber nada de él” eso es aversión, aborrecer. Dejar tu nido abandonar las crías, no querer regresar a la iglesia, eso es aborrecer. Quizás  digas yo no aborrezco porque estoy aquí, no me he ido. Yo he permanecido Aquí estoy, aquí estás, ¿pero haciendo qué?

Dios en este tiempo de crisis nacional, de crisis económica mundial, de crisis familiar y eclesiástica; en este tiempo que el engaño, la confusión y el aborrecimiento están presentes como león rugiente, es el momento de que tú y yo prestemos atención a la voz del Espíritu Santo que nos dice el amor se enfriará, pero el que persevere hasta el final ese será salvo. Tratarán de engañarte. Te entregarán, te acusarán. Pero tenemos que perseverar. No sólo tenemos que permanecer sino perseverar. ¿Estás aquí, haciendo qué? Permaneciendo o perseverando. ¿Qué haces? Permaneces Mirando los diarios con sus fatalidades o perseveras clamando por la humanidad y la salvación.

Aquí estás, aquí estamos ¿pero haciendo qué? ¿Permaneciendo ocupando un lugar o perseverando involucrándonos en el ministerio?

El amor de muchos se ha enfriado. O sea el amor de muchos no ha perseverado. Se ha mantenido permaneciendo en un amor egoísta y personal pero no ha perseverado amando al prójimo luchando por alcanzarlos para Cristo.

Eso me ha enseñado que mi relación con Dios no está bien. Porque el permanecer no quiere decir que persevero; permanecer es estar ahí, pero perseverar es estar ahí y superar los embates del enemigo, madurar en la vida cristiana y no tener momentos de debilidad en donde quiero, mejor, tirar la toalla. El crecer no quiere decir que me desarrollo ni el desarrollarme quiere decir que he madurado. Permanecer para muchos es estar como espectador pero Perseverar  me reclama victorias,  Victorias que aun no he podido alcanzar, Dios Hoy me presta un nuevo día  Y con eso cuento para poderlas lograr Mientras la derrota con ansias espera  Que me canse de esperar.

A pesar de mis errores Aun tengo un corazón dispuesto a pelear Y si tengo pies que tropiezan, también tengo manos que me ayudan a levantar. Tengo este cuerpo cansado, que aun ahora, busca un motivo y una oportunidad para decir a los ojos de Dios Que no gasto en vano la vida que me da.

Que nadie nos confunda. Que nadie nos engañe. Hay guerras y terremotos. Hay apostasía de la fe. Pero sólo hay un señor, una fe, un bautismo y un padre que es en todos y por todos.

Cristo viene. Cristo viene.  Y mientras llega amemos, perdonemos y perseveremos porque el que perseverare hasta el final ese será salvo.




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