Oficios y profesiones en la Biblia: Cazadores

Imagen utilizada solo para alusión. Imagen: Peruantiguo

CAZADORES
Nimrod, el primer cazador de que nos habla la Escritura. 
Se le llamó “un vigoroso cazador delante de Jehová” (Gén. 10:9). Ismael se dice que “habitó en el desierto, y fue tirador de arco” (Gén. 21:20). “Esaú fue diestro en la caza” (Deut. 25:27). Isaac dijo a Esaú: “Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y ve al campo, y cógeme caza” (Gén. 27:3). La caza era muy común en Egipto, e Israel debe haberla practicado cuando allí moraba, haberse practicado la caza hasta cierto punto entre los israelitas cuando hacían sus jornadas por el desierto en la Península Sinaítica. Al entrar a Canaán era necesario que Israel hiciera uso de la caza de otra manera la ocupación de la tierra se les hubiese dificultado aun mas. El Señor les había dicho: “No los echará de delante de ti en un año, porque no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las bestias del campo” (Ex. 23:29). La ley de Moisés estipulaba que podía cazarse para proveerse de alimento. “Y cualquier de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal o de ave que sea de comer, derramará su sangre y cubrirála con tierra” (Lev. 17:13).
La caza para protección de las ovejas. 
La caza se ha venido practicando en Palestina al través de los años y es de necesidad como medio para proteger el ganado de las ovejas y las cabras. En tiempos bíblicos entre los principales enemigos de las ovejas, se encontraban el león, el oso, el leopardo, cl lobo y la hiena. Las actividades pastoriles a este respecto ya han sido tratadas anteriormente.
Animales que se mataban para alimento. 
Entre los animales de campo, los judíos cazaban especialmente las diferentes clases de venado para su alimento. Fue carne de venado la que Isaac le pidió a Esaú que le trajese (Gén. 27:3). La ley se refiere a la gacela y el ciervo como el deseo de Israel en materia de carne (Deut. 12:15). La mesa del comedor del rey Salomón era servida con carne de ciervo, gacelas y corzos (1 Reyes 4:23).
Se mataban aves para la comida
El completo abastecimiento de codornices por Dios para Israel en el desierto, es una demostración de la popularidad de esa clase de carne entre los cazadores antiguos. Los árabes en la actualidad han atrapado grandes cantidades de estas aves, y cuando se consume la mayor parte de la carne, el resto se guarda para usos futuros haciéndose tasajo y poniéndose a secar al sol. Esto era lo que Israel hizo con su abasto de carne de codornices: “y las tendieron para sí a lo largo en derredor del campo” (Núm. 11:32).
También las palomas y pichones era un alimento popular entre los israelitas. 
Muchas de estas aves eran domesticadas, pero también las palomas silvestres eran buscadas para alimento, así como para los sacrificios. La Biblia habla de que hacían sus nidos en las ventanas y agujeros de las rocas. “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña” (Cant. 2:14).
Métodos usados por los cazadores. 
En tiempos modernos el uso del fusil está acabando con la costumbre de cazar con armas más primitivas en las tierras bíblicas. Pero la Escritura nos presenta un cuadro claro de aquellos métodos que por años se han practicado. Se usaban también los hoyos para los animales grandes. Los hoyos la tierra se cubrían con una capa delgada de hierbas para ocultarlos, y algunas veces se erigían cercas a los lados del camino que conducía al foso para embotellar al animal y obligarlo a caer adentro, el profeta Ezequiel habla de este método de cazar un león: “E hizo subir uno de sus cachorros: vino a ser leoncillo, y aprendió a prender presa, y a devorar hombres. Y las gentes oyeron de él; fue tomado con el lazo (en el hoyo) de ellas” (Ezeq. 19:3, 4).
Animales como el toro salvaje o sea el antílope, algunas veces eran aprisionados usando una red. Isaías menciona este método “Como buey montaraz (antílope) en la red” (Isa. 51:20). La que usaban los hebreos era de dos clases. Una era larga y tenía sogas y se soportaba sobre palos en forma de horquilla, y eran de diferentes tamaños de acuerdo con lo disparejo del terreno que cubría la red. El otro tipo de red era más pequeña y era usada para coger animales atrapados en cañones. Cuando la trampa o red no se usaba, entonces el cazador hacía uso de uno de los métodos siguientes: la flecha, la honda, la lanza o el dardo. A todos estos se refiere el pasasaje dcl Señor al patriarca Job: “Saeta, no le hace huir; las piedras se tornan aristas; tiene toda arma por hojarascas, y del blandir de la pica se burla” (Job 41:28, 29).
En la captura de aves el lazo se usa a menudo. 
David era entendido con las trampas para pájaros, porque él comparó su escapada de sus enemigos, a la escapatoria de un pájaro de la trampa: “Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: quebrose el lazo, y escapamos nosotros” (Sal. 124:7). Esta trampa para pájaros consistía de dos partes y al colocarla, se extendía sobre la tierra, aseguraba ligeramente por medio de un palito. Cuando el pájaro toca ese palito, las partes se elevan y encierran el ave en la red.
Escondrijos para animales salvajes. 
Palestina y Siria tienen escondrijos para animales salvajes y para aves. Las bestias feroces han vivido en las partes abruptas de la cordillera del Líbano al norte dc la Tierra Santa por años, pero era más bien el lugar de donde salían los animales para Siria que para la mayor parte de Palestina. Los pantanos localizados inmediatamente al norte de la laguna Merón han sido por siglos el lugar de caza para las aves acuáticas, y los juncos dc los pantanos proveen cubiles para algunos animales, especialmente para el búfalo. Cuando Herodes el Grande era joven, venía a este lugar para cazar. Ahora los judíos están ocupados desecando la mayoría de estos pantanos para usarlos como tierras de agricultura. El principal escondrijo para los animales monteses que molestan a los ciudadanos de Palestina, y especialmente a Judea y a Samaria, es cl Zor, del Valle del Jordán. Este valle se encuentra entre cl Mar de Galilea y el Mar Muerto y es llamado por los árabes, el Ghor, i.e., “La Grieta”. Dentro del Ghor se encuentra un angosto y profundo valle llamado el Zor, por en medio del cual pasa el río. En una gran parte del Zor hay una jungla de plantas tropicales, arbustos y árboles. Es así un escondrijo para toda clase de animales salvajes. Durante la parte del año en que el río se desborda, las fieras salen de sus guaridas, pero retornan a ellas cuando el río vuelve a su curso. La mayoría de los animales salvajes que han incursionado en las partes habitadas de Palestina a través de su historia, han venido siempre de estos cubiles en el valle del Jordán. Por eso dice Jeremías: “He aquí que como león subirá de la hinchazón del Jordán contra la bella y robusta” (Jer. 49:19). La escena de la tentación de Jesús fue sin duda el desierto de Judea. Marcos nos dice de Jesús: “y estuvo allí en el desierto. . . y estaba con las fieras” (Marc. 1:13). Es muy probable que la mayor parte de estos animales habían salido del Zor que estaba cercano.

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