Luciano Jaramillo revela detalles de la traducción de la NVI

Pequeña imagen de la NVI. Imagen: ConPoder.net

(SóloLaBiblia/Noti-Prensa) El teólogo que dirigió el proyecto de traducción de la Nueva Versión Internacional, el Dr. Luciano Jaramillo, habla con los medios acerca de rumores sobre la fidelidad de la traducción bíblica y el proceso que llevaron a cabo durante años hasta obtener la NVI «clara, fiel, fresca y confiable».
- Dr. Jaramillo ¿a qué refiere el eslogan: «Clara, Fiel, Fresca y Confiable»?

- Clara para el lector de hoy; Fiel a los originales; Fresca en su lenguaje y estilo elegante y hermoso y Confiable por el trabajo del mejor equipo de traductores evangélicos latinoamericanos.

Dr. Luciano Jaramillo
- ¿No es un poco presumido?
- Para nada. Déjame explicarte. Cuando reúnes a un equipo de expertos de las diferentes corrientes protestantes y representantes de todo el continente Latinoamericano y todos cristianos evangélicos, es que Dios se ha placido en formar un equipo de compromiso. Cada uno de los integrantes son reconocidos pastores y profesores expertos en diferentes campos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento. Historia, antropología, semántica, lingüística y otras disciplinas han sido las herramientas de este trabajo exhaustivo de investigación y traducción de los manuscritos originales al idioma español de Latinoamérica. Cada uno de estos hombres y mujeres que laboraron dominan uno, dos o tres de los idiomas originales de la Biblia: arameo, griego y hebreo. Sobre todo son fervientes seguidores de Jesucristo y de la Palabra de Dios. Como dije representan a más de 12 países hispanoparlantes.

- ¿Quiénes conformaron ese Comité de traducción?
- El Comité fue presidido por el Dr. René Padilla (Ecuador-Argentina), este servidor fue el secretario ejecutivo (Colombia). Luego Dr. Mariano Ávila Arteaga (México), Lic. Catalina Feser de Padilla (Ecuador-Argentina); Lic. Humberto Casanova Roberts (Chile); Dr. Juan Carlos Cevallos (Ecuador); Dr. Samuel Escobar (Perú); Dr. Ricardo Faulkes (Costa Rica); Lic. Nora Martinez (Venezuela); Dr. Emilio Antonio Núñez (Guatemala); Dr. Samuel Pagán (Puerto Rico); Lic. Oscar Humberto Pereira García (Chile); Lic. Carlos Rey Stewart (EE.UU.); Dr. Edecio Sanchez (México); Lic. Alfredo Tépox (México); Dr. Eldin Villafañe (Puerto Rico); Dr. Moisés Silva (Cuba); Dr. Esteban Voth (Argentina); Dr. Ronald F. Youngblood (Estados Unidos); Dr. Hugo Zorrilla (Colombia); Dr. Pedro Arana Quiróz (Perú) y el Lic. Cosme Vivas Valencia (Colombia). Todos ellos cuentan con reconocidas credenciales académicas, con un compromiso personal con Jesucristo (aptitud que prima). Cada uno tiene una absoluta reverencia por la Palabra de Dios.

- ¿Qué relación tienen la NIV con la NVI?
- La NVI (Nueva Versión Internacional) y la NIV (New International Version) son dos excelentes versiones de la Biblia que, aunque pertenecen a la misma familia de traducciones patrocinadas por la Sociedad Bíblica Internacional (hoy BIBLICA) no deben confundirse entre sí. La NIV (New International Biblia) fue la primera de las traducciones de la familia, podríamos decir, que se realizó 20 años antes de la traducción en español NVI (Nueva Versión Internacional). Si bien las dos traducciones se rigen por ciertos principios y criterios exegéticos y reglas de traducción comunes, se consideran como dos proyectos totalmente independientes el uno del otro realizados por dos grupos de traductores diferentes; más de 100 para la versión en Inglés. Había representantes de biblistas de prácticamente todos los países que hablan esta leng ua. La NVI (Nueva Versión Internacional) es un proyecto diferente, que se inició en el año 1990, con un equipo de traducción diferente y conformados por las personas que mencioné anteriormente.

- Pero ¿es la NVI una versión traducida del Inglés?
- No de ninguna manera. No es traducida del inglés sino de sus idiomas originales. La primera traducción que se publicó en castellano bajo el nombre de Nueva Versión Internacional (NVI) fue una traducción del Nuevo Testamento de la New International Version. En otras palabras, se usó como base la famosa versión en inglés que, por primera vez en la historia de las traducciones de la Biblia en ese idioma, había logrado desplazar a la tradicional King James, publicada originalmente en 1611. Esa primera NVI salió a la luz en 1979 y logró una difusión más o menos amplia en América Latina durante los años ochenta.
Hacia fines de esa década se consideró la posibilidad de traducir también, así mismo del inglés, el Antiguo Testamento, con miras a publicar toda la Biblia. Gracias a Dios, ese proyecto cedió el lugar a otro mucho más ambicioso, que es el que ha culminado en la NVI traducida íntegramente de los idiomas originales. Por lo tanto la NVI es una nueva traducción de la Biblia, hecha directamente de los idiomas originales hebreo, arameo y griego, al más fresco, exacto y elegante español contemporáneo.

- Algunas personas sostienen que en la NVI se omiten porciones enteras que sí figuran en otras versiones, más específicamente en la Reina Valera. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es una de las dos traducciones falsa y la otra no?
- Las dos traducciones son válidas y verídicas. La diferencia radica en los manuscritos que se usaron para la traducción. La NVI es más reciente y ha tenido mayor acceso a manuscritos descubiertos posteriormente al tiempo de Reina y Valera. Debemos recordar que estos ejemplos no sólo ilustran el uso de diferentes manuscritos sino que a la vez demuestran claramente que en toda traducción existe una buena dosis de interpretación. El proceso hermenéutico (el arte y la ciencia de interpretar) está presente en todos los niveles y en todo momento en el trabajo de traducción no sólo de la Biblia sino de cualquier pieza de literatura.

- ajá… pero hay versos que faltan o están cambiados ¿cierto?
- Viéndolo fuera del contexto de traducción podría ser. Quiero explayarme en este punto. En primer lugar, te hablaré de algunos casos en los cuales se decidió que la lectura de la Septuaginta era preferible a la del texto masorético, el texto base. El Salmo 118:13 en la RVR, siguiendo la lectura del texto hebreo, es traducido:
«Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová.»
El contexto total del Salmo sugiere que en realidad fueron los enemigos quienes empujaron al poeta. Por esa razón la NVI opta por la lectura de la Septuaginta, apoyada por la Vulgata y la Siríaca, y traduce:

«Me empujaron con violencia para que cayera, pero el SEÑOR me ayudó.»
«Y los molí como polvo delante del viento; Los eché fuera como lodo de las calles.»
«¡Los pisoteé fuera…»
«Los desmenucé. Parecían polvo disperso por el viento. ¡Los pisoteé como al lodo de las calles!»
Reconocer esta forma de la poesía hebrea es muy importante. Y así, la traducción castellana recupera el sentido original con más exactitud. Por eso entre nuestros traductores contamos expertos lingüistas ya sea del castellano como de los idiomas originales.

- ¿Por qué la NVI difiere de la Reina Valera?
- La NVI se tradujo usando como su base textual una versión actualizada, más depurada y confiable del texto que recoge el testimonio de todos los mejores y más antiguos manuscritos descubiertos hasta el día de hoy. Y el texto de 1 Juan 5:7-8, tal como lo tiene la NVI, por ejemplo, es el resultado de testimonios textuales mucho más antiguos que aquellos que sirvieron de base para la traducción de ese mismo texto en Reina Valera. Lo mismo pasa con otros textos que el lector observador de seguro descubrirá. No debe preocuparnos que se esté alterando alguna verdad o doctrina fundamental de la Biblia. Gracias a Dios, toda verdad importante enseñada por las Sagradas Escrituras está respaldada no en uno o dos pasajes o textos, sino en docenas de los mismos, regados por toda la Biblia. De manera que si se descubre clara y verídicamente que un determinado texto nunca est uvo en los originales, el traductor honesto debe decirlo así y no incluirlo en su traducción, advirtiendo por qué ha tomado esta decisión. De esta manera está contribuyendo a la integridad de la Palabra de Dios. Dejarlo en la Biblia sería exactamente lo contrario.

- Bueno, usted dice que no debe preocuparnos, pero preocupa.
- Sí, es el miedo a lo nuevo. Siempre digo que no importa en qué lenguaje lea el ser humano la palabra de Dios, siempre y cuando la lea y siga sus preceptos. Sobre todo que llegue al conocimiento pleno de Jesucristo.

- ¿Usted cree que hacía falta una nueva traducción y más aún hoy con tantas nuevas traducciones?
- Cuando iniciamos el proyecto NVI lo hicimos porque creímos que sí hacía falta tener las Escrituras en un idioma contemporáneo. Un idioma que fuera claro para el hombre y la mujer de estos tiempos. Recordemos que somos Protestantes nos destacamos por darles a las personas la Palabra de Dios en su idioma. Dejamos la práctica de la lectura en latín para pasar a una relación diaria de las personas con Jesucristo a través de la lectura bíblica y eso se alcanzó cuando estudiosos como Lutero comenzaron una revolución, como les gusta decir a los jóvenes de hoy, donde la Biblia se hizo popular y accesible a todo el pueblo.

- Me llama la atención que en la NVI no figuran los nombres de Dios como “Jehová” o “Yahvé” ¿a qué se debe?
- Esta explicación la daría mejor Edesio Sánchez Cetina, pero te lo voy a explicar lo mejor que pueda. La NVI al igual que otras versiones contemporáneas pone la palabra «Señor» en el lugar de las cuatro consonantes del texto consonatal hebreo, conocidas como el tetragrámaton: hwhy, «YHVH». A simple vista no tiene relación con la palabra Señor. El significado de «YHVH» en castellano más cercano es “ser”, mientras que Señor es la traducción de la palabra hebrea «Adonay».
Se debatió mucho el origen y significado exacto de las cuatro consonantes. El consenso general de los especialistas es que «YHVH» significa simplemente «Él es». Si recuerdas el verso de Éxodo 3:14 allí se traduce como en muchos otros lugares de la Biblia «Yo soy», «Yo soy el que soy». Si Dios dice de sí mismo «Yo soy», el pueblo dice de Dios «Él es».

- ¿De dónde sale?
- Este nombre se dejó de usar o pronunciarse desde la época del Antiguo Testamento, concretamente, durante el exilio de los hebreos. Cuando se tradujo la Biblia hebrea (nuestro Antiguo Testamento) al griego, los traductores usaron en forma sistemática la palabra Kyrios (Señor) en lugar de «YHVH». De esta manera se respetó la tradición judía de evitar nombrar o pronunciar el santo nombre de Dios. En las sinagogas, donde el texto hebreo siguió en uso, cada que aparecía en la lectura la palabra «YHVH», el lector automáticamente pronunciaba la palabra «Adonay» (Señor).
Muchos siglos después, ya en plena era cristiana, los eruditos judíos, los masoretas, inventaron una puntuación vocálica y la unieron al texto consonatal sin violentar su integridad para evitar la pérdida de la pronunciación correcta y del sentido o significado correcto de las palabras hebreas. Sin embargo, los masoretas no colocaron las vocales correspondientes, sino que acompañaron el texto consonatal «YHVH» con los puntos vocálicos de Adonay. La intención era comunicarle al lector que aunque estuvieran presentes las consonantes del nombre sacrosanto de Dios, este no debía pronunciarse, sino que en su lugar se pronunciaría el equivalente hebreo de «Señor», es decir, Adonay.

- Y la palabra Jehová ¿de dónde proviene? ¿de Adonay?
- Si y no. A principios del siglo XII d.C., surgió el anhelo de proveer a la cristiandad de nuevas traducciones bíblicas hechas directamente de los idiomas originales y no del latín de la Vulgata, traducción realizada por S. Jerónimo en el siglo IV d.C. Ahí inicia la escritura y lectura de la palabra «Jehová». Esta palabra es una forma híbrida, está formada por las consonates de Yahveh («YHVH») y las vocales de Adonay. La palabra Jehová en realidad no existe en el texto original hebreo de la Biblia. Es una invención del siglo XII d.C. Cuando se tradujeron versiones como la de Reina y Valera (siglo XVI d.C.) se siguió con esa práctica de escribir y leer el nombre de Dios como «Jehová». Por eso es que todas las versiones basada en la traducción de Reina y Valera usan esa palabra para referirse a Dios has ta el día de hoy. La mayoría de las traducciones, tanto católicas como protestantes, prefirieron usar la palabra «Señor».

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